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martes, 31 de julio de 2007

Los humanos somos energeticamente eficientes

La dieta mediterránea establece que las personas debemos consumir cerca de 2.000 kilocalorías diarias para las mujeres, y entorno a 2.500 kilocalorías para los hombres (variando con la edad y condiciones físicas). La americana es parecida, cambiando algunas grasas insaturadas por saturadas, que son las responsables de que haya cada vez más problemas de obesidad en EEUU.

Los alimentos que ingerimos son a efectos prácticos la única fuente de energía para los seres humanos, y por tanto, por simple conservación de la energía todas las actividades que desarrollamos cada dia las llevamos a cabo con esa energía.

Una kilocaloría son unos 4.184 julios, con lo que quiere decir que cada día consumimos entorno a 10 mega julios. Esto significa que consumimos una potencia media de tan solo 115W. Para comparar algunos consumos:

- Bombilla del salón: 100W
- Intel Q6600: 135W
- Microondas: 1.500W
- Radiador: 2.000W

Incluso si consideráramos que durante la noche estamos "apagados" 8 horas (cosa que no es estrictamente cierta) significaría que durante el día consumimos 175W, ¿os imagináis un robot con todos los sensores, procesado y movilidad que tenemos los humanos funcionando solo con 175W? Ese "robot humano", consumiendo 175W, podría funcionar unas 4 horas con una batería pequeña de coche, así que necesitaría unas 4 baterías para aguantar todo el día.

La conclusión de este post, es que si quieres reducir las emisiones de CO2, lo mejor que puedes hacer es echarte a dormir un rato, y apagar la luz ;-).

martes, 17 de abril de 2007

20 Consejos para ayudar a salvar la Tierra.

El Día Mundial del Planeta Tierra se celebra este domingo 22.
El Día Mundial del Planeta Tierra se celebra este domingo 22.
  • Este domingo se celebra el Día Mundial de la Tierra .
  • La jornada recuerda la preocupante situación que presenta el planeta.
  • No obstante, los expertos son positivos y creen que aún hay tiempo para poner remedio.

Este año, más que cualquier otro, se celebra el Día Mundial de la Tierra (22 de abril) para recordar la situación preocupante del planeta.

Radiografía del planeta

Cambio climático: Frenar el calentamiento global cuesta poco, según la ONU, pero aun así el planeta está patas arriba. Conseguir que la temperatura media no se eleve más de dos grados tendría un coste del 0,6% del PIB mundial previsto para 2030. Mientras tanto, todo indica que las olas de calor serán más frecuentes, las inundaciones provocadas por el deshielo dejarán unos 200 millones de refugiados y se extinguirán numerosas especies.

Agua: La escasez provoca la muerte de unos dos millones de niños al año, según datos del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo). La mala gestión hace que 1.100 millones de habitantes carezcan de este bien.

Superficie forestal: En el mundo se redujo a 7,3 millones de hectáreas la pérdida anual neta de superficie forestal, según la FAO. Entre 1990 y 2005, la pérdida de bosques fue del 3% y se calcula que para 2020 135 millones de personas (60 millones en el África subsahariana) tendrán que abandonar sus tierras por la desertización.

Controlar el consumo en casa

Reino Unido facilitará dispositivos gratuitos en todos los hogares para que éstos puedan saber cuánta electricidad se consume en cada momento. Con esta medida, que anunciarán en su próximo Libro Blanco de la Energía, espera, entre otras cosas, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El Gobierno británico, como han hecho otros países europeos, se ha comprometido a recortar en un 60% las emisiones de dióxido de carbono antes del año 2050. Los aparatos comenzarán a repartirse el próximo año.

Manual del buen terrícola para mejorar el planeta

20 consejos para cuidar el planeta:

1.- Transporte. Reducir el individual y promocionar los medios colectivos.

2.- Energía doméstica. Disminuir su gasto con electrodomésticos de etiqueta energética o apagando los aparatos completamente (y no en modo standby).

3.- Residuos. Favorecer la separación de basuras y el reciclaje.

4.- Materiales. Reutilizarlos siempre que se pueda (papel, juguetes, herramientas, muebles...) y evitar usar bolsas, cajas y embalajes.

5.- Agua. Reducir su consumo colocando, por ejemplo, botellas en las cisternas.

6.- Riego. Minimizar el riego de jardines y promocionar el sistema por goteo.

7.- Urbanizar. Sólo donde se sepa que habrá agua suficiente a largo plazo. En muchas ocasiones se otorgan licencias donde no hay agua.

8.- Naturaleza. Respetar los espacios protegidos y minimizar el impacto en zonas naturales.

9.- Casas. Construirlas con buenos materiales aislantes térmicos para que la inversión en calefacción y el aire acondicionado sea menor.

10.- Rendijas. Mejorar los aislantes en ventanas y puertas porque entre un 5% y un 10% del calor del hogar se escapa por ellas.

11.- Paneles solares fotovoltaicos conectados a la red eléctrica.

12.- Energías alternativas. Darles más valor y estar dispuestos a financiarlas. Si todos las apoyamos, serán rentables, aunque sean más caras.

13.- Impuestos. Permitir que se asignen para la conservación de recursos.

14.- Suelo. Minimizar los cambios de uso del suelo y, en general, del suelo artificial.

15.- Impacto. Dar más importancia a los análisis de impacto ambiental y considerar otras alternativas costosas, pero ambientalmente favorables.

16.- Especies. No trasladarlas fuera de su lugar de origen.

17.- Invasores. No soltar animales domésticos y mascotas. Pueden ser especies invasoras.

18.- Productos químicos. Minimizar el uso de compuestos químicos como antibióticos, fertilizantes... y aerosoles.

19.- Educar a los niños en el valor de los bienes que nos ofrecen los ecosistemas.

20.- Gobiernos. Exigir la gestión sostenible a largo plazo de los recursos naturales.

sábado, 24 de marzo de 2007

El Cambio de Hora

Todos los años cambiamos dos veces de horario para aprovechar mejor las horas de luz y conseguir un mayor ahorro de consumo energético.

Este fin de semana adelantamos los relojes una hora, con lo que perderemos una hora de sueño u ocio.

Todos los años, el último domingo del mes de marzo, adoptamos el horario de verano adelantando los relojes una hora.


El cambio de hora se convirtió en norma en 1974 -un año después de la primera crisis del petróleo- con el objetivo de aprovechar mejor la luz del Sol y consumir menos electricidad.

Esta medida se aplica como directiva europea desde 1981 y se renueva cada cuatro años.

Un curioso origen

El germen de esta idea se remonta al año 1784, cuando Benjamin Franklin, siendo embajador de EEUU en Francia, envió una carta al diario Le Journal de París en la que proponía algunas medidas para el ahorro energético.

Franklin propuso tres medidas: imponer un gravamen a las personas cuyas contraventanas impidiesen la entrada de luz a sus habitaciones, regular el consumo de cera y velas, y hacer repicar las campanas de la iglesia al amanecer para que todo el mundo se levantase a la misma hora.

Estas propuestas no se tomaron en serio, pero al poco tiempo comenzaron los primeros experimentos de iluminación con gas, cuya peligrosidad hizo plantearse seriamente el tema del ahorro energético.

Así, poco a poco, las ideas de Franklin fueron retomándose y evolucionando hasta llegar a la conclusión de que lo más conveniente era cambiar la hora, una medida que no se instauró plenamente hasta 1974.

Todas estas curiosidades pueden leerse en un fragmento del libro Zapatos para el pie izquierdo, de Jesús Pardo, recogido en Expamicron.

Objetivo cumplido, en parte

El objetivo del horario de verano es alargar las horas de luz por las tardes para ahorrar energía eléctrica.

La mayor luminosidad hace que pasemos más tiempo fuera de casa, que prolonguemos las actividades al aire libre y que, por tanto, retrasemos el consumo doméstico de luz eléctrica.

Sin embargo, según explica Rafael C. Carrasco en un texto publicado en el año 2000, "la magnitud de este ahorro es mínima: entre el 0 y el 0,5% y además, cada año que pasa es menor. Debe tenerse en cuenta que entre 1960 y 1983 la proporción de energía utilizada para la iluminación disminuyó del 25% al 10% mientras que aumentó la usada por las industrias, los sistemas de aire acondicionado etcétera."

Además, el hecho de que exista un ahorro energético global no ha podido ser establecido con certeza.

De este modo, los únicos beneficios comprobables del cambio de hora serían puramente sociológicos y relacionados con la sensación placentera de tener más horas de luz.